Boda de dos chicas: Rebeca y Fátima

Boda de dos chicas: Rebeca y Fátima

Esta es la historia de la boda de dos chicas:

Pero no dos chicas cualquiera. Dos: que no necesitan a nadie más en el mundo, sino la una a la otra, para prometerse amor eterno.

Rebeca llegó a Gran Canaria hace tres años desde Madrid y se enamoró de la isla. Lo que iban a ser unas vacaciones en la playa se convirtieron en mucho más. Descubrió que más allá de los hoteles y apartamentos turísticos se abría frente a ella una isla con múltiples facetas, como un pequeño continente.

Pronto se acostumbró al placer de darse un baño en el mar después de trabajar y a las caminatas entre los pinos los fines de semana. La gastronomía local fue todo un descubrimiento, y el carácter de la gente la cautivó. Aunque, algunos la cautivaron más que otros…

Fátima y Rebeca se conocieron dando un paseo por la playa. Ambas tenían la costumbre de acercarse a la orilla del mar casi todas las tardes para relajarse y hacer deporte.

           

Coincidieron en varias ocasiones y finalmente, un día, Fátima reunió el valor para acercarse a hablar con Rebeca.

Se enamoró de su sonrisa. De su mueca cuando está nerviosa o se siente intimidada. Se enamoró de su obsesión porque cuidar cada detalle. Se enamoró de los pequeños gritos que da cuando ve una peli de terror y de su fobia a los insectos. Se enamoró de la manera en que la acaricia la mano por debajo de la mesa, haciendo ese momento tan de ellas. Se enamoro de las canciones que le canturreaba a las flores de su pequeño jardín.

Se enamoró de la forma de cómo la mira. De el sonido que hizo su corazón, cuando le dio el primer beso. Cuando la mira.

Desde entonces son inseparables y siguen compartiendo paseos, pero ya cogidas de la mano.

Aunque ahora viven en Madrid, cuando decidieron “escaparse juntas” para celebrar su gran día: una boda de dos chicas, pero no dos cualquiera. ¡Sino de ellas! No había duda que lo harían en la isla en la que se conocieron.

Al decidirse por una boda tipo elopement no pretendían ser egoístas, pero querían disfrutar de este momento tan esperado e íntimo a solas sin tener que compartirlo con nadie más.

Y aquí están, dando el paseo más importante de su vida, hacia el altar.

Con una poción mágica se dieron el sí quiero, prometiéndose amor eterno, cariño para quitar hierro a los problemas, y besos de buenos días.

Y así disfrutaron de su día: sin más compañía que su vaso de vino blanco.

Pero no necesitaban a nadie más. ¿Para qué? Juntas, mueven el mundo, y sólo ellas le dan sentido a una boda de dos chicas.

Proveedores:

Organización: Vámonos de Bodorrio
Espacio: Finca Los Deseos
Vestidos de novia: L’AVETIS BARCELONA
Zapatos de novia: Los Zapatos de tu Boda, Representantes de G. Westerleigh
Decoración floral: Floristería Calena
Mobiliario ceremonia: Transformes Bodas-Eventos
Mobiliario Chill Out: El Paraguas Events
Letras Gigantes: Madecor Events
Papelería y diseño gráfico: Dream Adapt
Maestro de ceremonias: Maestro de ceremonias canarias
Social Media Strategist: Virginia Valladares
Peluquería: Lorena del Carmen González Alemán
Maquillaje: Fátima Pulido Castro
Modelos: Fátima Pulido Castro y Rebeca Ibáñez Pérez de la Blanca
Fotografía: Fotografiando la vida

daviniadevidania
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